De La Campiña al Jardín de Irlanda

Emma Jaraba/ @placeresymas

Cuando cruzamos las barreras nacionales por algo más que unas merecidas vacaciones, además de nuestro sol, la luz y unas temperaturas a veces demasiado altas y poco llevaderas – sin olvidar familia y amigos-, lo que añoramos son los sabores, las texturas, los colores y los olores de nuestra cocina y de los productos que da la tierra. Albertos’s Gold, promovido por el marchamalero Carlos Martín Pajares, comercializa en Irlanda, en la capital de la isla Esmeralda y sus alrededores, alimentos de Guadalajara como la miel y los derivados de las colmenas alcarreñas, concretamente briocenses o chorizo y jamón de Atienza, pero también otros productos españoles como el queso manchego, el pimentón de la Vera o los patés y aceites de La Chinata.

Miel de la Alcarria en un mercado irlandés.
Miel de la Alcarria en un mercado irlandés.

En Irlanda, con su campo de operaciones en Bray, un municipio costero en el condado de Wicklow, el marchamalero Carlos Martín Pajares, vende en mercados muy populares de Dublin y de sus alrededores productos de Guadalajara como la Miel de la Alcarria (de bosque, de lavanda, de romero y miel de panal), jalea real, propóleos, polen de la empresa briocense Apícola Moreno. En el apartado de carnes, Alberto’s gold comercializa  chorizo, chistorra y jamón de Embutidos Atienza.  Sin duda unos sabores muy de la tierra que conquistan el paladar de los españoles emigrados, pero más de los irlandeses que buscan productos naturales, ecológicos y de calidad, como explica Carlos Martín. La oferta de productos de Guadalajara, extremeños y manchegos se completa con su propia producción de aceite ecológico, arroces para paellas, trufas, pimientos rojos asados, higos secos, turrón, anchoas o aceitunas.

Chorizo y jamón de Atienza en el puesto de Carlos en un mercado irlandés.
Chorizo y jamón de Atienza en el puesto de Carlos en un mercado irlandés.

En los años 90, hacia 1994, este marchamalero comenzó su relación con la verde Irlanda. Aunque se puede decir que mucho antes, pues conocía a la que más tarde sería su mujer, Berny, en Guadalajara que entonces trabajaba como profesora de inglés en Guadalajara y será en la isla esmeralda donde nazcan dos de sus tres hijos, en la actualidad con edades entre los 17 y 21 años. En 1994 Carlos se establece en Bray, una ciudad costera del condado de Wicklow, conocido como el Jardín de Irlanda, y aquí con su mujer gestionan una empresa que facilitaba alojamiento en familias, cursos de inglés y trabajo a los estudiantes. Tras un tiempo en Málaga de nuevo en 2008 vuelve a Irlanda, sobre todo preocupado por la educación de sus hijos y porque le gusta el modo de vida irlandés, “no sólo por el paisaje, sino por la gente”, explica en una lluviosa mañana de agosto en el antiguo granero de Killruddery House y convertido en mercado los sábados. “Aquí nadie te dice lo que tienes que hacer, tienes amigos en diferentes círculos”, comenta este marchamalero. Libertad e independencia son las palabras que apunta para definir a la sociedad irlandesa.

Los productos de calidad y ecológicos son muy apreciados en Europa.
Los productos de calidad y ecológicos son muy apreciados en Europa.

En Europa el mercado de los productos orgánicos o ecológicos cada vez gana terreno a las producciones convencionales. La apuesta por una vida sana y saludable, la preocupación por una producción sostenible y controlada en los campos o  la apuesta por la producción local para favorecer a los agricultores y ganaderos explican la proliferación de mercados de producción ecológica, tiendas especializadas o grupos de consumo. Esta tendencia es en la que encaja el proyecto empresarial de Carlos llevando los sabores, los colores, los olores de Guadalajara y de España a la verde Irlanda. A lo largo de la semana acude a varios mercados relacionados con la producción ecológica y productos de calidad: Pearse Street Market, Stillorgan Village Centre, Kilruddery Farm Market y Macreddin Village Food Markets.

Los clientes de Alberto’s gold en Dublín- los sábados por la mañana en Pearse Street Market – como el mismo detalla son gente joven, con nivel adquisitivo alto que busca alimentos de calidad y les gusta probrar todo tipo de comida. Mientras, en los mercados de los alrededores de Dublín como Stillorgan Village Centre, los miércoles y los fines de semana en Killruddery Farm Market (Bray) y Macreddin Village Food Markets, el primer domingo de mes, la clientela es más variada, pero aprecia la oferta de alimentos que tiene en su puesto, de forma especial el chorizo para cocinar,  la miel y algunos restaurantes le compran el jamón para elaborar los platos de sus menús. También el aceite de oliva ecológico que él mismo produce en Málaga y que comercializa con la marca Alberto’s gold. La experiencia de Carlos en este sector le lleva a afirmar, que aunque los españoles que llegan a Irlanda se quejan del tiempo y añoran la comida de casa, en la práctica no son sus clientes en los distintos mercados a los que acude, porque “aunque les encantan no compran porque lo traen de casa”. De modo que las despensas de españoles en Irlanda acumulan aceitunas, chorizo, aceite de  oliva para no perder la costumbre de degustar nuestros alimentos más cotidianos que se convierten en un lujo cuando se sale fuera de nuestras fronteras.

EL puesto de este marchamalero llena de color y de olor los mercados a los que acude.
EL puesto de este marchamalero llena de color y de olor los mercados a los que acude.

Nuestros alimentos conquistan paladares y así lo demuestra el caso de Carlos Martín Pajares, que en los mercados a los que acude no se cansa de contar que la miel y la jalea real nos ayudan a coger fuerzas, el chorizo o la chistorra son adecuados para los guisos, sin olvidar el queso manchego, el pimentón, el aceite de oliva o las aceitunas. Hacer patria ganando el paladar de nuevos consumidores es todo un reto en una sociedad con una cultura culinaria muy diferente a la española pero que se deja atrapar por productos diferentes, naturales y de calidad.

Una guinness con tapa de chorizo de Atienza, queso manchego, aceitunas o con unos torreznos – como Carlos se propone en breve introducir en su puesto-, puede resultar un buen maridaje hispano-irlandés. ¡Buen provecho!

 

Anuncios

Gracias por tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s