Lecturas: Misión olvido, de María Dueñas

Paz Ruiz Utrilla / @placeresymas

El de María Dueñas era uno de los regresos más esperados al panorama literario español. Desde que en 2009 se descubriese como escritora revelación con su meritoria novela El tiempo entre costuras sus incondicionales no dejaban de preguntarse con qué historia nos sorprendería ahora. Los éxitos de crítica y de lectores siempre tienen dos caras. La buena es que, como consecuencia de estos resultados, su siguiente obra va a generar una enorme expectación. La mala, el riesgo inevitable de la comparación con la ópera prima. Esto es exactamente lo que le ha pasado a la autora. En este caso la comparación inclina la balanza hacia la primera y eso ha motivado que parte de la crítica haya sido inmisericorde con la autora. Algo, a mi parecer, realmente injusto.

En general, a mi parecer, Misión olvido es una historia escrita con corrección, carente eso sí, de la fuerza y empuje de El Tiempo entre costuras, pero que muestra unos personajes bien trazados y una trama (si bien muy diferente a la anterior, sobre todo por la falta de acción) que puede enganchar al lector aunque, eso sí, con un ritmo diferente. Es, en definitiva, una novela mucho más intimista y, justo es decirlo, también con una estructura menos sólida, aunque aceptable.

También recurre en esta ocasión a una mujer como protagonista, pero, mientras la inolvidable Sira Quiroga (protagonista de El tiempo entre costuras)vivió una constante huida hacia adelante, ansiosa por labrarse un futuro, Blanca (protagonista de su segunda novela) huye de su pasado. Mientras Sira tenía todo por hacer en la vida, Blanca lo tiene casi todo hecho y su huida es de lo vivido, aunque en el fondo con la convicción absoluta de que habrá de volver a él para ajustar las tuercas que no ha querido tocar hasta el momento, de que el presente es solo un paréntesis a la hora de afrontar su realidad. En esto ambas son completamente antagonistas. Son la acción frente a la introspección, y este perfil de los personajes va a determinar el ritmo de ambas obras.

El argumento se podría esbozar de la siguiente manera: Blanca Perea es una profesora universitaria que acaba de recibir el peor mazazo de su vida. Con más de 20 años de matrimonio a sus espaldas y después de no pocas vicisitudes para sacar adelante a sus dos hijos (ya veinteañeros y casi independientes) adelante, a la vez que luchaba por labrarse un futuro profesional y, sobre todo, afianzar el de su marido, ve como éste la abandona por una ‘Nancy’ rubia mucho más joven que ella de la que además espera un hijo. Un detalle que la impulsa a tomar la decisión de poner tierra de por medio y lo hace acogiéndose a un proyecto de investigación académica en la Universidad de Santa Cecilia (California). Su labor es poner en orden el patrimonio documental del profesor de Literatura y exiliado español  Andrés Fontana, que falleció 30 años atrás y cuyas aportaciones académicas permanecen olvidadas desde entonces en los sótanos de la Universidad. Lo que empieza siendo una mera válvula de escape para huir de su triste realidad y que no suscita en ella ningún interés especial termina convirtiéndose en una tarea apasionante. ¿Qué factores intervienen en este cambio?. Mucho tienen que ver en ello los consejos aparentemente casuales del experto en Literatura Hispana Daniel Carter, que formó parte de esta universidad y fue el pupilo preferido de Fontana. Aunque ya no pertenece al centro, vuelve a la universidad para pasar unos meses de excedencia mientras escribe otro de sus muchos libros. ¿Será casualidad o esconde algo tras su repentina vuelta?

Durante el relato la autora opta por entrelazar las historias de Andrés Fontana y Daniel Carter hasta hacerlas confluir en una con la estancia de Perea en Santa Cecilia. En la trama se da una alternancia de voces: mientras que para Blanca se utiliza el relato en primera persona, para conseguir un tono más íntimo, propio de las circunstancias por las que está pasando la protagonista, para relatar la vida de los dos personajes masculinos recurre al narrador omnisciente, haciendo que los lectores lleven cierta ventaja sobre el resto de integrantes de la trama.

El título aprovecha al máximo el sentido polisémico de sus dos términos. Poco a poco se irá descubriendo que su razón de ser (misión) no solo se encuentra en el objetivo que ha llevado a Blanca hasta Estados Unidos (olvido), sino también en una de las líneas de estudio académica del profesor fallecido, así como de su obra olvidada y que Perea deberá sacar a la luz: la presencia de una red de misiones franciscanas españolas en California y la posible existencia en la zona de una no conocida (olvido) hasta el momento. Desterrar el olvido es también uno de los retos a los que deberá enfrentarse Daniel Carter, que habrá en estos meses de mirar de frente a un pasado que creía superado. Pero si algo nos enseña esta obra  es que las heridas no se pueden cerrar en falso. Que el tiempo puede curarlo todo, pero es preciso volver al origen, aunque sea doloroso, para poder pasar página, cerrar un capítulo definitivamente y abrir otro. ¿Lo conseguirán los protagonistas de esta novela?. Para ello tendrán ustedes que leerla. No es mal plan para el fin de semana, se lo aseguro. Si quieren hacerse una idea de su enfoque, pueden empezar leyendo el primer capítulo a través del siguiente enlace.

Misión Olvido está editada por la editorial Temas de Hoy.

FICHA TÉCNICA

  • Fecha de publicación: 28/08/2012
  • 512 páginas
  • Idioma: Español
  • Formato: 15,5 x 23,5 cm.
  • Presentación: Tapa dura con sobrecubierta
  • Colección: TH Novela
  • Precio: 21,90 (papel, tapa dura); 12,99 (libro electrónico).
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2 comentarios sobre “Lecturas: Misión olvido, de María Dueñas

  1. Completamente de acuerdo contigo. ‘El tiempo entre costuras’ dejó el listón muy alto. Por eso precisamente comenzamos nuestra reseña aludiendo a que nos parece injusto que una parte de la crítica haya sido muy dura con la autora porque lo que han hecho en realidad es comparar su nueva novela con la anterior, en lugar de valorarla en sí misma. Muchas gracias por tu comentario.

  2. Mejor que “El tiempo entre costuras” era imposible, así que nos conformaremos conque sea un poquito menos buena.

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