Lecturas: Cincuenta sombras de Grey

Paz Ruiz Utrilla / @placeresymas

Pues sí. Después de pasarme el verano oyendo hablar de las ‘maravillas’ y deméritos de la trilogía revelación de la temporada y a pesar de que no suelo ser muy dada a seguir estas ‘modas’ o tendencias literarias llamadas best sellers, lo cierto es que al final me decidí a leerla por pura curiosidad y para traer hasta este espacio mi humildísima e insignificante opinión. ¿Por dónde empiezo?. Uff, me resulta complicado. En primer lugar me gustaría hacer una reflexión sobre cuestiones relativas al concepto que en Teoría de la Literatura se conoce como ‘horizonte de expectativas del lector’ y que viene a decir que el éxito de un libro no radica tanto en su buena o mala calidad, en su trama o en su estructura como en que satisfaga las expectativas que ha despertado en sus posibles lectores. Obvio. Pues bien, es irrebatible que este libro y sus dos continuadores (Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas) han excitado el interés entre el público y, al parecer, lo han satisfecho.

Lamentablemente, además (y digo lamentablemente porque soy de las que piensa que la literatura es literatura y que nos gusta como seres humanos  con sensibilidad, y no por nuestra condición sexual) lo ha hecho entre el público femenino. ‘Un libro para las amas de casa’, se ha llegado a decir, o “el libro que ha seducido a millones de lectoras”, tal y como reza en la página de Random House Mondadori, editora del libro en España, a través de Grijalbo. Cincuenta sombras de Grey es, ni más ni menos, un gran éxito editorial cuyas ventas se han incrementando de manera exponencial a medida que se ha colocado en los primeros puestos de las listas de éxitos y se ha hablado de él (para bien o para mal) como el libro revelación de la temporada y con un morbo más propio de otro siglo que del actual (pues, dicho sea de paso, la literatura erótica no se ha inventado ahora).

Os hablaba al principio (en lo que quizá consideréis, con razón, una pedantería por mi parte) del horizonte de expectativas. Pues bien, este libro tiene todos los ingredientes para levantar expectativas entre el gran público, iniciar su meteórica carrera hacia las superventas y cumplimentar una lectura ávida entre sus destinatarios ¿o /as?: morbo, erotismo, un amante irresistible seguro de sí mismo y experimentado, prácticas sexuales poco ortodoxas (pero tampoco para escandalizar: es otra opción más, muy respetable, siempre y cuando sea consentida por ambas partes), una vida de lujo… y un hombre que tiene todo bajo control.

E.L. James es la autora de esta trilogía de éxito

Vamos a detallar un poco más esos ingredientes con una síntesis del argumento de esta obra, que ha lanzado al estrellato a su autora, E. L. James: Christian Grey, un joven y atractivo (una de las palabras que más se repite en un libro, dotado, por cierto, de un escasísimo nivel léxico) multimillonario forjador de un gran imperio, seguro de sí mismo, carismático y controlador, con una casa de ensueño y todos los bienes materiales que se puedan imaginar, es entrevistado para una revista universitaria por Anastasia, una joven que está a punto de terminar su carrera. Sorprendentemente para ella él queda prendado y le propone mantener una relación. Perfecto, ¿Qué problema hay?. Si parece de cuento de hadas y de ‘comieron perdices’. El ‘problema’ está  en que en lugar de recurrir a las tonterías propias de los románticos enamorados (cenita romántica con velas, flores, bombones o anillos de diamantes….) lo primero que plantea es hacerla firmar un contrato de confidencialidad e inicia además la discusión de otro contrato ‘amo-sumisa’, en el que se establecen los límites de esa relación. Y es que la manera de concebir las relaciones sexuales del millonario,, distan bastante de las convencionales y pretende convertir a la chica (loquita de amor por él) en algo parecido a una esclava sexual. Y por ahí sigue el libro: en un proceso de iniciación de la joven (inexperta hasta la virginidad) poco a poco en este mundo. Como trasfondo de la actitud sexual del joven, un supuesto trauma que ella se empeñará en desvelar sin mucho éxito y la lucha interna de la chica por descubrir si pesa más su deseo de estar con él o el de no someterse.

Portadas de los tres libros que componen la trilogía de Grey

Como habréis podido comprobar a la vista de los comentarios con los que he salpicado mi exposición, no creo ni de lejos que esta sea una gran obra de la literatura universal, pero tampoco es lo que se espera de ella. Es un libro de entretenimiento y como tal ha de ser juzgado y respetado, pues cumple esa función. Particularmente, y en contra de lo que les parece a otras personas, que declaran haberlo devorado con avidez, a mí se me ha llegado a hacer pesada en muchos pasajes. Me ha pasado como con las películas porno: que me veo venir el final, aunque no es que esto tenga mucho mérito. Y considero que quizá lo más importante, que  es el trasfondo psicológico, está tratado de una forma muy superficial, como escusa para llegar a lo que de verdad quiere enganchar, que son los encuentros eróticos.

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2 comentarios sobre “Lecturas: Cincuenta sombras de Grey

  1. Me alegro de que te haya gustado mi crítica. Muchas gracias por la aclaración. La verdad es que el término que comentas, bondage, tampoco aparece en el libro, pero revisaré el texto para modificarlo y que no lleve a equívocos.

  2. Me ha gustado tu critica. Yo no pude ni acabar el primer libro.Mi horizonte de expectativa respecto al libro quedo rápidamente defraudado. Solo un cosa. Te refieres a las practicas sexuales que se describen en el libro como sado y,creo que son “Bondage” El sado es bastante mas fuerte de lo que se describe. En la wiki tiene una descripción que te dejo por si quieres echarle un vistazo. Me gustaria destacar de esta descripción “sexualidad extrema convencional” porque cuenta con mas practicantes de los que se puedan imaginar. Gracias

    BDSM es la denominación usualmente empleada para designar una serie de prácticas y aficiones sexuales relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidad extrema convencional.
    El término se emplea a menudo, de forma equivocada, como sinónimo de sadomasoquismo. En realidad, es una sigla que da nombre a lo que hoy en día es considerado como una subcultura específica entre sus practicantes. El BDSM se halla estrechamente asociado con la subcultura leather. El acrónimo está formado por las iniciales de algunas de dichas prácticas:
    Bondage: B
    Disciplina y Dominación: D
    Sumisión y Sadismo: S
    Masoquismo: M

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