Alange, cuatro buenas razones para descansar allí

Susana Sanz / @placeresymas

Alange es sinómino de bienestar y placer; en la práctica reúne la esencia de ‘Placeres y Más’.  Por eso hace meses que tenía previsto hablarte de esta villa pacense. Antes de que inicies el viaje para descubrirlo tú mismo, déjame que te adelante qué vas a encontrar aquí: confort, tranquilidad y sencillez en un lugar histórico. Estas son algunas razones por las que elegirlo para descansar:

  • Un enclave privilegiado

Alange se encuentra muy cerca de la desembocadura del río Matachel en el Guadiana, en unas vegas privilegiadas de Extremadura.

El embalse construido hace pocos años a las faldas del pueblo cambió el paisaje, dando más importancia -si cabe- al agua. Aquí se desmiente una vez más que Extremadura es un lugar seco y tórrido; en Alange encontrarás un remanso verde de frescor y sosiego. Está bien comunicado por carretera desde el centro de España, por la A-5; y de todo el oeste penínsular, por la A-66.

  • Un balneario único, con termas romanas Patrimonio de la Humanidad

La vida en Alange se produce entorno a su balneario, de hecho es la localidad extremeña con más plazas de alojamiento por habitante; ya que desde hace siglos miles de personas llegan cada año hasta aquí para disfrutar de los beneficios de sus aguas.

Contarte todas las características de este centro sería demasiado largo. Pero hay algo que lo hace único ya que alberga -y todavía tiene en uso- unas termas romanas.

Termas romanas del Balneario de Alange

Por eso fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad. Tienes que bañarte en ellas, la experiencia es única. Te aseguro que si necesitas relajarte, aquí lo conseguirás.

La carta de tratamientos y servicios es muy extensa y -si lo precisas- un médico te indicará cuál seguir.

Los clientes también puedes disfrutar de la piscina exterior y los jardines.

Además, aparte de las propiedades medicinales de las aguas, disfrutar de todas las instalaciones es un auténtico placer por el encanto del edificio y del entorno.

Para conocer el establecimiento no es imprescindible utilizar sus servicios. La visita turística, que se realiza cada día al terminar el trabajo con los bañistas –sobre las 13h-, también merece la pena.

Mis lugares preferidos son el pasadizo abovedado que te lleva a las termas romanas y los patios ambientados en el siglo XIX.

  • Riqueza histórica y medioambiental

Si vas a pasar unos días disfrutando de los tratamientos del balneario puedes completar tu agenda con otras actividades. Durante una tarde te recomiendo que conozcas algo más de la historia de Alange. Un paseo hasta el Castillo de la Culebra, que construyeron los árabes en el siglo IX, puede ser interesante si el día está fresco.

Si prefieres los deportes naúticos y de aventura, el entorno del embalse te ofrece muchas alternativas; y si lo que te gusta es el golf puedes hacer practicar en el Don Tello, un campo situado a escasos kilómetros en medio de un paisaje de dehesa.

La lectura es otra sugerencia que en Alange tiene mucho sentido. Su cura párroco es Jesús Sánchez Adalid, autor de más de una docena de novelas históricas. La última, ‘Alcazaba’, ha obtenido el Premio de Novela Alfonso X El Sabio. Es una persona cercana, amable y un magnífico conversador, que atiende siempre a sus lectores.

  • Turismo cultural, gastronómico y enoturismo

La comarca también puede ofrecerte muy buenas alternativas para disfrutar el tiempo libre. Alange se encuentra a unos 20 km de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país: Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad. En apenas 15 minutos en coche puedes llegar a lo que fue la capital de la Lusitania hace 2.000 años. Allí te recomiendo que compres la entrada para visitar los monumentos y que al menos recorras el Teatro Romano, el Anfiteatro y la Alcazaba; además del Museo Nacional de Arte Romano.

Llegais en época de vendimia, aquí se recogen las uvas a finales de agosto y en septiembre. En Tierra de Barros se hace buen vino, por eso podríais dedicar otra tarde a visitar Almendralejo, a 25 km, para conocer alguna de sus bodegas.

En cuanto a la gastronomía, debes tener en cuenta que en esta región se crían -probablemente- los mejores cerdos ibéricos, de modo que tienes que comerlo. El producto estrella es el jamón, pero además te recomiendo que pruebes las carnes frescas, en concreto el solomillo, el secreto y la pluma a la brasa.

Alange, su historia, su balneario, sus gentes… da para mucho más que un post. Así que seguro que pronto volveré a escribir de ellos. Mientras, si todavía te quedan dudas, estaré encantada de poder atenderte y ayudarte en tu próxima visita a Extremadura. Ya sabes que para nosotros será un auténtico placer acompañarte.

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