Bibliotecas, una historia de amor

Paz Ruiz Utrilla / @placeresymas

En el contexto de las semanas convulsas a las que estamos acostumbrados en los últimos meses, tanto en lo social como en lo económico, es bueno comprobar que ésta, por lo menos, empieza con algo que celebrar.

Hoy conmemoramos el Día del Libro y no hay biblioteca, por pequeña que sea, que no haya organizado un acto para festejar este día con sus usuarios. Conferencias, lecturas conjuntas, talleres, cuentacuentos, títeres y hasta un Certamen de Cartas de amor a la Biblioteca, conforman tan sólo un pequeño ejemplo de lo que las bibliotecas de Castilla-La Mancha han preparado para el día de hoy.

Como no podemos dar aquí detalle de los programas de cada una de ellas, porque además sería largo y nos arriesgaríamos a que dejaseis de leer, os remitimos a la página de la Biblioteca Regional, en la que tendréis cumplida cuenta de las actividades previstas por ésta.

Además, podéis contactar con las diferentes bibliotecas en el siguiente enlace.

Sirvan como ejemplo estas propuestas para destacar, en un día como éste, el ingente esfuerzo que el personal de estos centros está realizando en estos últimos meses por mantener la oferta que venía realizando hasta el momento. Y todo ello, a pesar de los recortes económicos que vienen sufriendo desde el último trimestre del año pasado.

El resultado, a pesar de los ajustes, viene a demostrar, mal que le pese a alguna alcaldesa accidental de la comunidad vecina, que los bibliotecarios profesionales son muy necesarios para una sociedad que precisa más que nunca de las aportaciones de la cultura.

El capital humano de los centros bibliotecarios es igual o más importante que el material. Y eso, pese a la campaña de desprestigio de que están siendo objeto de manera totalmente intencionada por parte de determinados poderes fácticos.

La mejor defensa es un buen ataque y, en este caso, los funcionarios de las bibliotecas, al menos en una que conozco muy bien, como es mi querida Biblioteca de Dávalos, en Guadalajara, han seguido demostrando con esfuerzo, sacrificio, dedicación e imaginación que tienen ganas de trabajar.

Gracias a este trabajo han conseguido mantener algunos servicios que habrían tenido que suprimir, como las suscripciones de la hemeroteca.

Cuando sus responsables conocieron el tijeretazo que habían sufrido en el presupuesto, lejos de cruzarse de brazos, que es probablemente lo que le habría pedido el cuerpo a cualquiera en esas circunstancias, pusieron en marcha una ingeniosa campaña.

Dicha iniciativa consistía en pedir a a sus lectores que aportasen colecciones periódicas a las que estuviesen suscritos o, por así decirlo, ‘apadrinasen’ alguna de ellas. Pues bien, a principios de abril eran más de 50 las suscripciones que habían recibido de usuarios a nivel individual o colectivo.

Del mismo modo, “muchas aportan números sueltos de revistas actuales, que hacen un gran servicio en la biblioteca”, tal  y como destacaba la dirección del centro en uno de los últimos boletines dirigido a sus usuarios.

También son muchos los que colaboran con distintos libros o material audiovisual. En este último boletín la Biblioteca solicitaba donaciones de manuales para preparar la selectividad, posteriores a 2008, con el objetivo de actualizar sus fondos.

Es decir, que el recorte llega a tal punto que ni siquiera se pueden adquirir materiales que ayuden a los universitarios del mañana, a esos que dentro de dos décadas nos gobernarán, o estarán llamados a descubrir la vacuna contra el cáncer.

La situación, desde luego, es muy lamentable, y dice muy poco de nuestras instituciones, o, mejor dicho, dice mucho: porque prefieren recortar en cultura e investigación que en defensa, por poner un ejemplo. La lectura es sin lugar a dudas la mejor vía para entender esta necesidad y para encauzar las necesidades de alimentación del alma. Y esto lo hemos aprendido muchos precisamente gracias a los libros, a los que hoy  agradecemos en su Día Internacional.

Por eso, ahora más que nunca los lectores debemos estar unidos, porque juntos podemos hacer muchas cosas y devolverle a las Bibliotecas los momentos inolvidables que nos han proporcionado a lo largo de nuestra vida, para que muchas más personas puedan seguir experimentando las mismas sensaciones. Y el mejor ejemplo nos lo ha proporcionado la experiencia puesta en marcha por la Biblioteca de Guadalajara con su programa de donaciones.

Con que cada usuario aportásemos un ejemplar que realmente haga falta nos beneficiaríamos todos. Como muchos han puesto por escrito en las cartas de amor dirigidas a la biblioteca alcarreña, es mucho, muchísimo lo que nos han dado estos centros, y a mí especialmente éste del que os hablo.

Es hora de devolver solo una mínima parte de lo recibido. Puede que si cunde el ejemplo las administraciones se percaten de una vez de lo que realmente nos interesa y necesitamos. Hoy, más que nunca, defenderemos la fuerza de la palabra.

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4 comentarios sobre “Bibliotecas, una historia de amor

  1. Exactamente eso es lo que pretendíamos resaltar tanto con este post como con otro anteriormente dedicado a la Biblioteca de Dávalos. Se trata de centros que viven la cultura y hacen partícipes de ellos a sus usuarios. Muchas gracias por tu comentario, Lidia. Nos consta que eres asidua de las bibliotecas y una voraz lectora, así que felicidades también en este Día del Libro.

  2. Tanto la biblioteca regional como la de Dávalos son dos ejemplos que deberían propagarse como la gripe. Deberían contagiar a todas las demás… y transformarlas. No es que conozca todas las bibliotecas de España pero, desde luego, si conozco un puñado de ellas que deberían tomar nota de cómo se trabajar en estas dos, de las actividades, de la oferta, de cómo implican a la ciudad. En realidad, estas bibliotecas se viven, se disfrutan, se comparten. Son parte de la vida y motor cultural de la ciudad. Así debería ser siempre… pero no lo es. Así que mi enhorabuena por su trabajo, mi ánimo para que continúen así… y mi complicidad para todo lo que necesiten.

  3. Suscribo tu reconocimiento a la labor de la Biblioteca de Dávalos y, por supuesto, tu defensa de la palabra. ¡Muy buen post!

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