Tiempo de ‘pasión’ en Guadalajara

Emma Jaraba-Paz Ruiz/@placeresymas

Las celebraciones en torno a la Semana Santa guadalajareña giran en torno a las tradicionales procesiones que arrancaron el Domingo de Ramos con la procesión de la borriquilla en Guadalajara y en todos los rincones de esta señora provincia, muchas de ellas con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Provincial. Ya entrados en los actos religiosos de la Semana Santa, del 5 al 8 de abril, las celebraciones que cuentan con una gran arraigo y tradición son los Soldados de Cristo de Budia, las Pasiones Vivientes de Hiendelaencina, Fuentelencina, Marchamalo (que este año no se celebrará) y Albalate, las procesiones de Jesús Nazareno y la Pasión del Señor de Guadalajara, los ‘Armaos’ de Sigüenza y las procesiones del Cristo del Amor y del Silencio y Santo Entierro de la capital alcarreña, Procesión del Santo Entierro de Yunquera, la procesión del Encuentro de Budia o la del Domingo de Resurrección de la ciudad de Guadalajara.


La sobriedad y la participación a través de cofradías y hermandades se han consolidado en tierras guadalajareñas en la última década, contando con la implicación de asociaciones culturales y ayuntamientos que han logrado que la Semana Santa de Guadalajara se convierta en un destino de interior y un lugar de interés para acercarse a las tradiciones. Así las pasiones vivientes guadalajareñas han ganado muchos adeptos y permiten revivir a través de ciudadanos convertidos en actores por un día la pasión, muerte y resurrección de Cristo en un ambiente de complicidad, hermandad y respeto que convierten los escenarios de la vida cotidiana en pasajes de la Biblia.

Si tuviésemos que recomendar una de éstas a nuestros lectores, nos decantaríamos por la Pasión Viviente de Hiendelaencina, que tiene lugar en la mañana del Viernes Santo en esta localidad, famosa por sus antiguas minas de Plata, que dieron una gran actividad a la comarca durante la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de la más tradicional y una de las pioneras en este tipo de representaciones propias de la Semana de Pasión. La puesta en escena corre a cargo de los propios vecinos de la localidad, que, teniendo como escenario las calles de este pueblo, rememoran la pasión y muerte de Jesús, con crucifixión incluida. Sin lugar a dudas, consideramos que una buena opción para estos días festivos puede ser acercarse a Hiendelaencina para vivir en directo esta representación. En esta ocasión cumplen cuatro décadas de celebración. La excursión se puede aprovechar para conocer el entorno de la zona, empezando por la presa de Alcorlo, pasando por Atienza, donde se puede dejar tiempo para degustar una típica comida de Cuaresma o saltarse esta y degustar un típico asado de la tierra así como sus famosos embutidos. Desde allí recomendamos tomar la carretera a Sigüenza, conociendo a su paso las salinas de Imón y haciendo una parada en la pequeña pero bella localidad de Palazuelos. En Sigüenza podremos conocer el ambiente propio de estas fechas a través de la procesión del Silencio que tiene lugar a partir de las ocho y media de la tarde.

Construcciones del complejo de las Salinas de Imón.
Estos días del final de la Cuaresma son también tiempo de potajes castellanos, guisos de bacalao, torrijas, pestiños y hornazos elaborados con productos de la tierra de forma sencilla que se ha mantenido de generación en generación.

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