Conocer los Cigarrales toledanos (IV). Los siglos XVIII, XIX y XX

Carmen Bachiller/ @placeresymas

La evolución de los Cigarrales toledanos entre los siglos XVIII y XX han centrado la cuarta –y penúltima- conferencia del ciclo sobre estos paisajes culturales organizado por la Real Fundación de Toledo.

Las historiadoras Irene Criado y Sagrario Rodríguez nos hablaron esta semana de cómo fueron cambiando las fincas y sus edificaciones a lo largo de los tres últimos siglos.

Cigarral Santa Elena (Toledo)

 Las investigaciones dejan claro que si algo caracteriza a los Cigarrales es que han permanecido en el paisaje toledano “dejando una huella patrimonial  de primer orden”, aseguraba Sagrario Rodríguez.

El periodo que abarca del siglo XVIII hasta las postrimerías de la Guerra Civil española dejó abundante documentación a los estudiosos. Tanta, decía Rodríguez, que se hace incluso más complejo desentrañar lo importante.

El Catastro del Marqués de la Ensenada, realizado a mediados del siglo XVIII, y el Catastro de Rústica, elaborado en 1936 por el Instituto Geográfico Catastral, junto a otra numerosísima documentación, permiten conocer cómo eran los cigarrales en cada una de estas épocas.

La conclusión es clara: Los cigarrales heredados de la época medieval y que lograron sobrevivir sin convertirse en dehesas para el ganado, fueron espacios  productivos dedicados al cultivo de frutales –especialmente albaricoqueros- y huertas durante los siglos XVIII y XIX. Hasta tal punto que, nos contaban, el aspecto que debía tener la zona cigarralera toledana durante la primavera debió ser la misma que la que hoy tiene el extremeño Valle del Jerte durante la plenitud de floración de los cerezos.

De paisaje de frutales en flor a zona residencial y hotelera

Me resulta difícil imaginar ese Toledo ‘florido’ cuando hoy mirando a los cigarrales lo que vemos es una zona residencial de grandes chalets o fincas con olivos, algunos privados y otros reconvertidos en restaurantes, hoteles o lugares -absolutamente maravillosos- para tomar una copa.

Eso es precisamente lo que pasó a lo largo del siglo XX. Las huertas y los frutales dejaron paso a espacios residenciales y de ocio. Tantos cambios desde la lejana época andalusí en los siglos XI y XIII que han provocado que casi nadie hoy coincida a la hora de definir qué es un Cigarral.

Irene Criado nos daba algunos ejemplos sobre lo que eran hace un par de siglos los actuales cigarrales.

Los cigarrales eran centro social para toledanos y visitas

Uno puede mirarlos desde el prisma más romántico, más historicista e incluso intelectual. Pero también, en algunos casos, como ejemplos –espacios contaminados los llamaba Sagrario Rodríguez- de lo que no debió hacerse con este patrimonio histórico-cultural de la ciudad.

Podemos mirar hacia el Cigarral de Menores, aquel que fue visitado por Gustavo Adolfo Bécquer y que se convirtió en centro de atracción política o intelectual en tiempos del doctor Gregorio Marañón quien conocería este cigarral en una visita a Toledo a la que le llevó Galdós. Un cigarral que, en 1932, era visitado por el presidente francés Herriot quien almorzó con Azaña y Madariaga y o cuando un año más tarde se producía la primera lectura, en primicia, de las ‘Bodas de Sangre’ de Lorca por el propio poeta, dándolo a conocer a unos pocos privilegiados. O podemos fijarnos en cómo la Guerra Civil lo destruiría reduciendo a cenizas toda una biblioteca que los soldados utilizaron para calentarse. Hoy, el nieto de aquel Marañón, ha sabido recuperarlo e impulsar la investigación sobre los orígenes cigarraleros.

También podemos conocer la evolución del Cigarral El Bosque, actualmente convertido en un lujoso hotel –con una estructura y diseño criticada cuando fue levantado- y que ha experimentado numerosos cambios desde aquel 1720 cuando pertenecía al Mayorazgo de los Ayala.

Testigo de un pleito allá por 1769 entre los propietarios y los vecinos que lo cruzaban “como Pedro por su casa” para llegar antes a la ermita de la Bastida, para cazar o incluso para lavar en algún arroyo, pasó a ser uno de los más grandes de Toledo y llegó a tener un palomar con 10.000 nidos en 1929, que desaparecería en una finca que se convirtió en un gran olivar.

Quizá nos gustaría saber que  el Cigarral Angel Guerra (o Cigarral del Sagrario) pertenecía en 1753 a la Cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia mozárabe de Santa Eulalia. O que en 1931 era un punto de encuentro de excursionistas o quizá que fue comprado por Salvador de Madariaga a quien la Guerra Civil sorprendería allí preparando su discurso de ingreso en la Academia de la Lengua. La huella de su presencia en Toledo quedaría borrada para siempre.

Incluso podemos pensar en el Cigarral de Infantes surgido de la división, entre los herederos del original Cigarral de la Presilla y en cuyo entorno, el cerro de San Blas, se instalaría el ejército republicano durante la Guerra Civil, un lugar en el que, posteriormente (1948) se levantaría la actual Academia de Infantería de Toledo.

Los pequeños cigarrales o casas ubicadas en un entorno productivo como la que vemos al fondo en la foto han terminado convertidas en grandes zonas residenciales.

Podríamos seguir, uno a uno, contando detalles de la foto fija de los cigarrales en 1936: Hasta 47 localizados con precisión. O los 34 localizados gracias al Catastro del Marqués de la Ensenada. Lo dejaremos aquí para concluir la serie de post la próxima semana con uno de los episodios históricos más conocidos: La Guerra Civil y las huellas que dejaría sobre el anillo cigarralero que rodea la ciudad.

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5 comentarios sobre “Conocer los Cigarrales toledanos (IV). Los siglos XVIII, XIX y XX

  1. Mu gustaria contactar con ustedes para precisar una información que aparece en este texto y de la que tengo documentación que lo puntualiza con alguna corrección. Por favor, podrían contactarme. Gracias

  2. Gracias Maggie!!!! Es genial que el post haya servido de ayuda. Te he hecho una recomendación en privado (vía mail) para que puedas obtener más información sobre los Cigarrales. ¡Enhorabuena porque es una estupenda herencia! Un saludo. Carmen Bachiller

  3. MUCHISIMA GRACIAS!!! Acabo de heredar el Cigarral de Infantes, y por eso habia buscando informacion del terreno. Si tiene mas informacion o era tan graciosa a ayudar una amiga nueva, encantara aprender mas!

    –mucho siento por mi espanol escrito! Es idioma muy bello, pero nuevo para mi.–

  4. Estamos terminando la serie. La próxima semana la cerramos con el papel que jugaron los Cigarrales durante la Guerra Civil española. ¡Esperamos que te guste!

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