El equilibrio en los vinos de Bodegas Casa del Valle

Carmen Bachiller/ @Placeresymas

Estábamos citados a las 12 del mediodía. No había sido fácil porque las visitas en grupo estuvieron  completas durante todo el Puente de la Constitución.  Era un sábado desapacible, con restos de una semana de nieblas intensas  y frías en Toledo –algo muy habitual por otro lado- pero nos apetecía visitar una pequeña y coqueta bodega en Yepes (Toledo) de la que ya teníamos referencias por su participación en la Noche del Vino que viene organizando el Hotel Hilton Toledo en los dos últimos años coincidiendo con la llegada del otoño.

Viajamos a Bodegas y Viñedos Casa del Valle para conocer el lugar que adquiriera el riojano Grupo Olarra allá por 1999 con la idea de obtener un vino con personalidad propia, trabajando con la filosofía de ‘Vino de Pago’ que hoy les caracteriza, aunque sin buscar la certificación. Nos lo contaba, José Fuentes, el responsable de enoturismo de la bodega – todo amabilidad y buen hacer –  que nos guió en un recorrido de más de dos horas con algunas peculiaridades  muy interesantes.

Foto: Placeres y Más

 “Sé que han visitado otras bodegas pero aquí hacemos las cosas de manera diferente”, explicaba José tratando de captar el interés de la quincena de visitas, muchas de ellas procedentes de Madrid.

Hacía frío pero nuestro guía se detuvo un largo rato a pie de viñedo –es de agradecer porque muchos no lo hacen- para explicar los detalles de una finca de 250 hectáreas de las que 82 son viñedo. Hoy está dividida en veinte parcelas que se trabajan y hasta se riegan de manera totalmente independiente, y en la que la uva blanca de la zona, que asegura, encontraron en “muy mal estado”,  dejó paso a cuatro variedades traídas de Francia, Sauvignon Blanc (blanca), Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah (tintas).El suelo sigue siendo el mismo pero se ha cambiado todo el proceso”, nos contó.

El viñedo en Finca Valdelagua se ha dispuesto en espaldera. En este mes de diciembre se le ha hecho una pre-poda para evitar perder calidad en la uva y se le ha preparado para aguantar el frío.

Las viñas se encuentran en una zona ubicada cerca de la vega de Aranjuez, en pleno valle del Tajo y con el yeso como sustrato lo que les proporciona unos excepcionales nutrientes a los que hay que sumar una abundante cantidad de horas de sol.

Fueron algunas de las claves por las que Olarra – con cuatro décadas de experiencia a sus espaldas – eligió estos terrenos, según nos contó José, en los que se invierte mucha materia orgánica, el agua de una balsa preparada junto a las vides con más de cinco millones de litros y un minucioso trabajo para que la planta pueda extender sus raíces en el subsuelo en busca de la humedad necesaria.

Casi el 100% se recoge con máquina y aquí el ciclo de la uva comienza a mediados de septiembre, al terminar la vendimia que, por cierto, otra curiosidad, es nocturna para evitar que las altas temperaturas de la zona – los 40-42 grados son habituales en julio y agosto – lastimen los racimos, con una fermentación antes de tiempo.

Nuestro guía insistió en contarnos cómo esta bodega trabaja para controlar los taninos y “evitar así un vino peleón”.

Pudimos ver también la zona de embotellado junto a la sala de barricas – que por cierto desechan cada cinco años-  también de pequeñas dimensiones que, sin embargo, es suficiente para una bodega que exporta un millón de botellas al año, que está presente en muchos restaurantes pero cuyo vino sólo puede comprarse en la bodega. No lo busquen porque no lo encontrarán en sus tiendas habituales o en establecimientos gourmet.

Foto: Placeres y Más

Aunque probamos alguno más, nos gustaron especialmente Hacienda Casa del Valle – 100% Syrah – intenso en nariz con toques de pimienta, persistente y muy agradable en boca y el equilibrado y sabroso Finca Valdelagua  – Cabernet Sauvignon 40%, Syrah 40% y Merlot 20% – que ha sido todo un descubrimiento para compartir con la familia en estas fechas navideñas tras pasar por la tienda de la bodega que, por cierto, era el lugar donde antiguamente dormían los vendimiadores y conserva una preciosa estructura de madera en sus techos.

La finca cuenta también con 65 hectáreas de unos 5.500 olivos de las variedades Picual, Arberquina y Cornicabra.

 La pena es que no cuentan con una almazara propia y aunque el ‘diseño’ de la composición de sus aceites se queda en casa, la aceituna ha de salir necesariamente de las instalaciones. Toledo, no lo olvidéis, también es tierra de muy buenos aceites.

Foto: Bodega y Viñedos Casa del Valle

La visita, si podéis, hacedla, merece la pena probar los vinos y contemplar una magnífica panorámica de los viñedos. Espectacular, sobre todo, en primavera y otoño como refleja la fotografía de arriba que nuestro guía nos invitó a ver en la página que la bodega tiene en Facebook.

Anuncios

Gracias por tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s