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Carmen Bachiller/ @Placeresymas

¿Qué os parecería disponer de una sugerencia para visitar un lugar de España  y para cada día del año? Eso es precisamente lo que ofrece la guía “365 lugares de España que no puedes dejar de visitar”.

Son las sugerencias personales del escritor, director de documentales, periodista, bloguero y fotógrafo, Paco Nadal, para quien “decir que España es el país con mayor variedad paisajística de Europa, sería una obviedad”  porque no hay otro lugar en este continente donde “podrías desayunar en un desierto casi africano, entre azufaifas, palmitos y henequenes y cenar junto a las cumbres nevadas de una cordillera de ambiente alpino”.

Son algunas de las razones que nos invitan a bucear entre las propuestas de esta guía que publica la editorial Grijalbo, en su colección Grijalbo Ilustrados, www.grijalboilustrados.com, al precio de 21,90 euros y que nos permite programar un delicioso recorrido por algunos “podrían haber sido quinientos o mil”, no dice Paco Nadal, de los mejores rincones de nuestro país.

Nadal, licenciado en Ciencias Químicas, ha dado con la fórmula perfecta para poner los dientes largos a los amantes de los viajes. No sólo a través de esta guía sino en sus habituales colaboraciones en El Viajero, el suplemento de viajes del diario El País, en el Canal Viajar, en Las Mañanas de Cuatro o en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser.

En este particular viaje literario recorre todas y cada una de las Comunidades Autónomas españolas además de Ceuta y Melilla tan dispares en cultura, como paisajes, gastronomía, tradiciones o costumbres. Un auténtico mosaico de maravillas visto por alguien acostumbrado a mirar las cosas detrás de un objetivo pero, sobre todo, de alguien de desde niño se confiesa aficionado a la naturaleza y el aire libre. Por eso, no esperéis encontrar sólo  lo más conocido o reconocido turísticamente hablando sino muchos otros fuera de las rutas oficiales y eso le da un gran valor.

La guía no desvela todos los secretos de los rincones, pueblos, paisajes…de los que habla. Es quizá uno de sus atractivos. Nos pone sobre la pista de algo que no debemos perdernos con detalles que despertarán nuestra curiosidad y con breves instrucciones sobre cómo llegar o con quién contactar y obtener la información precisa para preparar la visita.

¿A dónde ir en Castilla-La Mancha?

En Castilla-La Mancha, Paco Nadal demuestra ese gusto por rincones que la naturaleza ha convertido en paraísos. Nos lleva a las Hoces del río Cabriel, quizá más conocidas en los medios por ciertas polémicas políticas para olvidar que a punto estuvieron de costarle su atractivo ecológico, y nos descubre “uno de los ríos de llanura más limpios de toda Europa Occidental” -toquemos madera para que siga así- a caballo entre las provincias de Cuenca y Albacete.

Nos lleva también a los Chorros del Río Mundo, el nacimiento “singular y espectacular” con 82 metros de caída, nos dice, de este afluente del río Segura, en la provincia de Albacete. Por cierto, nos quedamos con una excelente recomendación: Es tal la avalancha de visitas que, ojo, están limitadas y sólo se permite el acceso de 125 vehículos simultáneos en el parking.

De Albacete a la Ciudad Vieja de Cuenca donde el placer de la visita, dice Nadal, se encuentra sobre todo al anochecer y al amanecer. Y estoy completamente de acuerdo. En la soledad de las calles del Casco Histórico, en sus luces y sombras, se encuentra uno de los atractivos de esta maravillosa ciudad que parece envuelta para regalo gracias a las hoces que conforman los ríos Huécar y Júcar.

En la provincia de Guadalajara nos recomienda dos de los lugares que, una que los ha recorrido en tantas y tantas ocasiones, no puede menos que emocionarse al leer la descripción de riquezas tan obvias para mí que, en mi fuero interno, habían quedado, de manera injusta, en algo intrascendente.

Pastrana y Atienza son, sin duda, dos lugares con tal magnitud histórica que hoy prevalece en sus calles y monumentos, y tan desconocidas quizá para muchos, que pueden convertirse en uno de esos recuerdos en la retina del viajero difíciles de olvidar. Camilo José Cela, Benito Pérez Galdós o el periodista Luis Carandell dieron buena cuenta de ellas en sus escritos para bien y para mal.

La siguiente parada de la guía, el autor la hace en Toledo, ciudad de la que nos recomienda admirar desde el Parador. “Tan bonita por dentro como por fuera”, asegura, hay que verla desde este antiguo cigarral toledano para hacerse una idea de que las estrechas y laberínticas callejas toledanas conforman en realidad un bellísimo paisaje arquitectónico. Por cierto, las vistas merecen la pena a cualquier hora del día, con sol, sin más luces que las propias del Casco Histórico, después de una nevada o incluso en un habitual día de niebla que sólo nos dejará ver parte de los edificios más altos como la Catedral o el Alcázar.

Para terminar el recorrido por el paisajismo castellano-manchego, Nadal nos sugiere otras diez visitas más en un brevísimo pero interesante resumen de lo que podemos ver en Alcalá de Júcar (Albacete), Almagro (Ciudad Real), las Lagunas de Ruidera (Ciudad Real y Albacete), Campo de Criptana (Ciudad Real), el Parque Nacional de Cabañeros (Ciudad Real), Brihuega y Sigüenza en (Guadalajara), los paseos en barca por el Alto Júcar y  las caminatas por la Serranía de Cuenca o el Hayedo de Tejera Negra (Guadalajara).

 En Extremadura…no se lo pierdan

De la región de Extremadura, la guía nos habla acerca de Zafra (Badajoz), conocida como “Sevilla la Chica” aunque las comparaciones sean siempre malas en estos casos. Parada intermedia, históricamente, entre Mérida y la capital sevillana, tuve ocasión de visitarla hace ya varios años y, fue toda una sorpresa monumental y gastronómica que ahora me recuerda este libro de forma muy grata. Da igual visitarla antes o después de Mérida, otra de las imprescindibles de la guía, en cualquier caso, a mí me mereció la pena. Lo hice después de recorrer la capital extremeña de la mano de unos buenos amigos. Entre ellos mi compañera de blog, Susana Sanz, que lleva ya unos cuantos años disfrutando de una ciudad imposible de mencionar si pensar en Roma o en su festival de teatro clásico.

La guía nos lleva también hasta el Arco Romano de Cáparra (Cáceres) que puede contemplarse cuando uno viaje al valle de Ambroz por la Vía de la Plata y en cuyos alrededores las excavaciones han dejado al descubierto una ciudad romana. No les doy más detalles, lo mejor, después de leer las pistas que nos deja Paco Nadal es visitarlo y, de paso pasarse por otro de los lugares que nos sugiere, el casco antiguo de Cáceres, otra de esas maravillas que nos dejaron los romanos aunque eso ahora ni se note en los vestigios históricos. “El cogollo monumental de Cáceres corta el aliento” relata Nadal y no se equivoca: Esa es la sensación que tuve tras subir las escaleras  que, desde la Plaza Mayor, y a través del Arco de la Estrella dan acceso a la zona monumental con esos colores ocres y tierra que me dejaron impactada.

No falta una propuesta relacionada con la naturaleza: El Bosque Mediterráneo de Monfragüe del que en alguna ocasión hemos hablado ya en ‘Placeres y Más’ y que Nadal presenta como “el símbolo del despropósito humano y de la necesidad de conservación”, hoy un parque nacional que no puede visitarse en toda su extensión para preservarlo. Está en Cáceres,  en la comarca ribereña al río Tajo, siempre en boca también de quienes vivimos en  Castilla-La Mancha. Es una de mis ‘asignaturas pendientes’ en visitas. Quizá en uno de los 365 días de este nuevo año para hacer honor a  la guía.

Las propuestas para la región extremeña también culminan con otras referencias menores, diez en concreto: El Teatro Romano de Regina(Badajoz), Jerez de los Caballeros (Badajoz) el Monasterio de Tentudía (Badajoz), las Murallas de Galisteo(Cáceres), la Judería de Hervás(Cáceres), el Campamento Romano de Cáceres el Viejo, el Puente de Alcántara (Cáceres), el Valle del Jerte (Cáceres), Trujillo y las dos catedrales de Plasencia, ambas ciudades también cacereñas.

Ideas, curiosidades, referencias a poetas, escritores o personajes históricos que se entremezclan con las de los habitantes de estos lugares no faltan en una guía muy visual con preciosas fotografías y la experiencia de quien lleva miles de kilómetros a sus espaldas.